“Parafraseando” aquella famosa canción del “violinista sobre el tejado”, “If I were a rich man”, si yo fuera Rossi…, lo primero, estaría encantado de haberme conocido, ya que ser posiblemente, el mejor piloto de motos de todos los tiempos, no es “moco de pavo”. Quitando esta obviedad, estar en su “pellejo” soportando la presión mediática sobre la ausencia total de resultados, salvando el segundo puesto en Le Mans, no debe ser nada fácil, por un lado Ducati Corse, por otro la prensa Italiana, por otro, todos los aficionados del Mundo de las motos y por último, él mismo, ya que siendo tan perfeccionista como es el Italiano, seguro que el más “cabreado” por esta situación, no es otro, más que él.
Sinceramente, creo que Valentino se equivocó en dos puntos al irse a Ducati, está claro que opinar a “toro pasado”, es muy fácil, pero os voy a razonar porque creo que falló en su decisión.
En primer lugar, pudieron con él las ansias de colmar los deseos de todos los “Tifossi” Italianos y los no Italianos, la idea de tener en el mismo equipo al “piloto de pilotos”, y a la Ducati Campeona del Mundo con Stoner, hacía “morirse de gusto” sólo con pensarlo a todos sus seguidores y a todo aquél que se considerase aficionado a las carreras de motos. La mejor explicación fue el seguimiento por televisión e internet, que tuvo la primera prueba de Valentino con la Ducati en Cheste.
En segundo lugar, creo que subestimó la calidad de Casey como piloto, me da la sensación que pensaba que si el Australiano había sido capaz de ser Campeón del Mundo con la moto de Borgo Panigale, el no iba a ser menos.
Pero desde el primer momento, Rossi, que además de ser uno de los tres mejores pilotos de la Historia, sabe de motos, como el que más, se dio cuenta de que la tarea no iba a ser nada fácil, nada de lo que tenía bajo sus piernas se acoplaba a su estilo. A partir de aquí no hace falta que os cuente más, todos hemos podido comprobar como una carrera tras otra el Italiano se estrellaba contra un muro, y después de dar una vuelta casi completa a la Ducati, cambiando todas las partes posibles y las no posibles, seguían en el mismo sitio o peor, se daba un paso hacia atrás. Con el paso a las 1.000 c.c. se pensaba que la cosa cambiaría, de hecho yo, siempre pensé que la última temporada de las 800 c.c. Ducati se la tomaba a “título de inventario”, para desarrollar plenamente la 1.000 c.c. Pero desde la pretemporada pudimos ver que todo seguía igual, y sólo en una pista empapada como la de Francia, el “Doctor”, tirando de “oficio” y calidad, logró un podio que se le resistía desde hacía un año.
Llegados a este punto, y con el nuevo horizonte que ha dibujado la retirada de Stoner a final de temporada, creo que Rossi debía tomar la decisión de separar su camino del de las motos rojas. El Campeonísimo todavía tiene dos temporadas como mínimo, sino al máximo nivel, muy cerca de él y estoy convencido que con una moto Japonesa sería competitivo, seguro. Si yo fuera Rossi…, lo cual es mucho imaginar, me dejaría de chorradas y ficharía por un equipo satélite de Honda, el de Tavullia es el que mejor ha entendido a las motos del ala dorada en la última década, las cosas que le he visto hacer sobre la antigua RCV211, no se las he visto hacer a nadie, todavía recuerdo aquella mítica carrera en Philip Island, dónde nos dejó a todos con la boca abierta, recuperando la sanción que le había puesto Dirección de Carrera y teniendo aún tiempo para ganar la carrera.
Rossi, hazte un regalo a ti y por ende a todos los aficionados del motociclismo, te queremos ver sobre una moto competitiva y que entiendas, está claro que la Ducati no te sienta bien, y me niego a ver como te retiras dentro de dos años sin verte ganar una carrera más. El Mundial, sin un Valentino ganador, no es lo mismo.
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