Luca Cordero di Montezemolo, a su llegada ayer a Madonna di Campiglio, seguido por Massa, Domenicali y Alonso. :: REUTERS
Fracasada la italianización del equipo, Di Montezemolo ha reforzado el acento anglófono a golpe de fichajes
EDUARDO ALONSO | GIJÓN..-
«El Ferrari es un coche convencional». Aquella afirmación, apenas dos meses después del arranque del Mundial 2011, en boca de Adrian Newey, «el mejor ingeniero del mundo», tal como aseguró en su día Eddie Irvine -pero lo suscribe todo el mundo-, escoció más que ninguna otra. Pero dejó patente una realidad: Ferrari no estaba a la altura, ni de lejos, de la tiranía de Red Bull e, incluso, del sorprendente McLaren.
Aquellas palabras provocaron un cambio agresivo e inmediato de rumbo en la 'Scuderia' para poner fin a una situación insostenible para un equipo que ha ganado más grandes premios que otros, la referencia histórica de la F-1, el número 1, que invierte casi 250 millones de euros anuales. Y las primeras consecuencias del desastre fueron las advertencias del presidente Luca Cordero di Montezemolo acerca de que las cosas debían cambian. Dijo basta, tocó zafarrancho y, de inmediato, se puso en marcha un proceso de remodelación de la plantilla técnica tras la catástrofe que, a día de hoy, aún sigue abierto.
Ha llegado el momento en que para la 'Scuderia' ya es un todo o nada. Di Montezemolo, tras remozar la dirección del equipo por el estropicio de Abu Dhabi, comenzó a darle un acento anglófono con la entrada de Pat Fry, de McLaren y Neil Martin, de Red Bull. Pero no se ha quedado ahí. Porque va en serio. Quiere volver a ganar. Para ello cuenta con un piloto campeón. Pero requiere un coche también campeón, que no se arrastre por los circuitos.
El capo de Ferrari ha ofrecido todo su apoyo y ha puesto todas las herramientas, entiéndase dinero, a disposición de aquel que le demuestra que puede aportar algo a la empresa. Y los refuerzos para el staff técnico no han dejado de llegar. Pero desde el extranjero. Y, curiosamente, la mayoría en vuelos directos desde Woking, la futurista factoría que el arquitecto Norman Foster ideó, diseño y levantó para la escudería McLaren.
«Aire fresco»
«Es tradición conservar unos valores pero nunca me he negado al aire fresco», aseguró ayer, no sin cierta ironía, Di Montezemolo en una rápida e inesperada aparición en la tercera jornada en Madonna di Campiglio. Al hilo de esa idea, bromeó al afirmar que el sustituto de Stefano Domenicali «será un chino».
«Las rotaciones siempre han existido. Nos enorgullece mucho que haya mecánicos e ingenieros que se nos ofrezcan. Eso significa que tenemos algo que valoran», había afirmado, el año pasado, el capo de Ferrari, que ha tenido que asumir que la italianización del equipo -«el problema es que los italianos han tomado el control», como sintetizó Niki Lauda hace dos años-, tras la salida de Jean Todt, Ross Brawn y Rory Byrne, ha resultado un auténtico fracaso.
De una tacada y sin grandes anuncios, ha llegado un taco de especialistas en aquellas parcelas en las que la 'Scuderia' ha flojeado en los últimos tiempos. Básicamente, aerodinámica. Ferrari, según confirmó ayer el propio Domenicali, se ha hecho con otro técnico procedente de McLaren, Steve Clarke, que será el nuevo jefe de ingenieros de pista. También pasean ya por Maranello el indio Rupad Darekar y Lawrence Hodge, especialistas en aerodinámica, al igual que Jonathan Heal, un experto en cálculo, Veloudis Ioannis, que será el director del CFD, es decir, del túnel de viento por ordenador, y Giacomo Tortora, cuyo ámbito es la simulación.
Domenicali desveló ayer otra cara nueva para la temporada 2012: Hirohide Hamashima. Especialista japonés, director de Desarrollo de Bridgestone, llega para solucionar el divorcio de la escudería con los neumáticos Pirelli antes de la presentación del nuevo monoplaza, que tendrá lugar el día 3 de febrero en Maranello.
No hay comentarios:
Publicar un comentario