UNA FECHA, DOS RECUERDOS: VILLENEUVE Y VUYOVICH
Gilles Vileneuve y Nciolás Vuyovich. Dos historias enmarcadas por la misma pasión y los mismos sentimientos. Dos recuerdos que reviven cada 8 de mayo.
Coinciden las fechas y los sentimientos. El primer 8 de mayo era sábado, y la noticia amargó al mundo automovilístico: había fallecido Gilles Villeneuve. Fue el piloto mimado de Enzo Ferrari, el alumno de Carlos Reutemann, el respetuoso segundo de Jody Scheckter, aquel que junto a René Arnoux deleitó a todos luchando
rueda a rueda en el Gran Premio de Francia de 1979, el que también destruyó el mito del motor turbo al ganar en las calles de Montecarlo. Ese sábado de 1982, en la pista belga de Zolder, buscaba mejorar su lugar de largada. La rivalidad interna con Didier Pironí había llegado a un extremo intolerable. La Ferrari del canadiense se tocó con el auto de Jochen Mass y decoló. En ese instante, hace exactamente 30 años, Villeneuve se convirtió en leyenda.
El segundo 8 de mayo de esta nota fue un domingo. En San Juan, el podio de la uarta fecha de la temporada 2005 de TC 2000 mostró a un Nicolás Vuyovich diferente: por primera vez en mucho tiempo se lo vio feliz. "Al cruzar la meta pensé en mi papá. La noche que volcamos manejaba yo, y cuando él murió sentí una gran culpa. Pero gracias al apoyo de mi gente pude superarlo", enfatizó el salteño. Sólo cuando recobró las fuerzas volvió a competir. Lo hizo de la mano de Gustavo Ramonda, quien lo sentó en uno de los Toyota del equipo oficial.
Juntos retornaban a Córdoba después de aquella resonante victoria, y juntos encontraron la muerte. A las 19.27, el Pipper Navajo se precipitó a tierra pocos metros antes de la pista de aterrizaje. También perdieron la vida el piloto Daniel Reinoso, el copiloto Mario Corti, el empresario Hugo Suárez y el pequeño David Ramonda, de 7 años. Sufrieron heridas de distinta consideración el periodista Rodolfo Butta, el fotógrafo Fabricio Nicolier y el menor Joaquín Palacios.
No caben dudas que cuando el almanaque marca el 8 de mayo los recuerdos no son gratos. Afloran al menos estas dos historias, enmarcadas por la misma pasión y los mismos sentimientos.
Sergio Tenaglia.
rueda a rueda en el Gran Premio de Francia de 1979, el que también destruyó el mito del motor turbo al ganar en las calles de Montecarlo. Ese sábado de 1982, en la pista belga de Zolder, buscaba mejorar su lugar de largada. La rivalidad interna con Didier Pironí había llegado a un extremo intolerable. La Ferrari del canadiense se tocó con el auto de Jochen Mass y decoló. En ese instante, hace exactamente 30 años, Villeneuve se convirtió en leyenda.
El segundo 8 de mayo de esta nota fue un domingo. En San Juan, el podio de la uarta fecha de la temporada 2005 de TC 2000 mostró a un Nicolás Vuyovich diferente: por primera vez en mucho tiempo se lo vio feliz. "Al cruzar la meta pensé en mi papá. La noche que volcamos manejaba yo, y cuando él murió sentí una gran culpa. Pero gracias al apoyo de mi gente pude superarlo", enfatizó el salteño. Sólo cuando recobró las fuerzas volvió a competir. Lo hizo de la mano de Gustavo Ramonda, quien lo sentó en uno de los Toyota del equipo oficial.
Juntos retornaban a Córdoba después de aquella resonante victoria, y juntos encontraron la muerte. A las 19.27, el Pipper Navajo se precipitó a tierra pocos metros antes de la pista de aterrizaje. También perdieron la vida el piloto Daniel Reinoso, el copiloto Mario Corti, el empresario Hugo Suárez y el pequeño David Ramonda, de 7 años. Sufrieron heridas de distinta consideración el periodista Rodolfo Butta, el fotógrafo Fabricio Nicolier y el menor Joaquín Palacios.
No caben dudas que cuando el almanaque marca el 8 de mayo los recuerdos no son gratos. Afloran al menos estas dos historias, enmarcadas por la misma pasión y los mismos sentimientos.
Sergio Tenaglia.
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