Un nuevo peregrinaje comienza
Ya está, dio todo; ganó durante el año y en la última en el súper veloz óvalo de Fontana, ciudad del oeste estadounidense, no pudo Esteban Guerrieri. El pibe argentino no pudo ganar el título, por eso debió conformarse con el subcampeonato de la Serie Indy Lights.
Es otra historia la de Esteban como más argentinos que han dado vuelta por el mundo detrás del sueño ¿o la quimera?, de llegar a correr en Fórmula 1. Guerrieri es uno de los últimos ejemplos de los que sirven desde lo personal, ha reflejado como se debe encarar semejante objetivo. Con convicción, capacidad y fuerza de voluntad, hasta ahí irreprochable. Después como ha ocurrido desde que Carlos Reutemann inició el mismo camino y en su caso llegó a la meta hasta su retiro en 1982, el gran obstáculo se ha interpuesto: la falta de apoyo económico y, también, la carencia de proyectos serios, sensatos y prolongados en el tiempo.
Guerrieri ha completado la segunda y, seguramente, última temporada en Indy Lights; ahora renueva el peregrinaje. El objetivo de máxima que perseguirá será correr en 2013 en Indy Car, para concretarlo volverá a necesitar del respaldo económico esencial, unos 8 millones de dólares en este caso. Este año cuando ya pareció que sus planes sucumbían, el repentino apoyo brindado por la ACTC y Pistas Argentinas (productora del Automovilismo para Todos), hizo que Guerrieri pudiese proseguir en Indy Lights. Resulta evidente que la continuidad de la ACTC y Pistas detrás de Esteban, resultará clave si bien insuficiente se supone, para el intento de llegar a Indy Car.
Hablamos de Guerrieri, pero en una situación similar podrán encontrarse los escasos argentinos que correr afuera: Facundo Regalia uno de ellos (hace unos días pasó por Buenos Aires a la búsqueda de respaldo económico, junto al director del equipo donde corre, el ex F-1, el español Adrián Campos). Al momento algo diferente parece ser la situación de Eric Lichtenstein, pasará de la actual F-Ford inglesa donde ha brillado a la GP3 Series, segunda telonera de la F-1, merced al respaldo de Velociudad, empresa que construye un complejo cercano a Zárate que incluye un circuito apto para
La F-1.
Dentro de unos días, Guerrieri estará de regreso, traerá en sus valijas las ganas tremendas a los 27 años, por sentarse en un Indy Car; en tanto mantendrá como alternativa la American Le Mans Series (prototipos) y la indeseada: pegar la vuelta al automovilismo argentino para correr en Súper TC2000.
La historia se repite: un argentino con aptitudes para el automovilismo mundial, vuelve a peregrinar a la búsqueda del respaldo económico determinante para poder seguir alimentando el sueño. Es la misma historia que se conoce desde hace muchos años, y que ha hecho que La Argentina haya casi desaparecido de la elite del automovilismo mundial..
Es otra historia la de Esteban como más argentinos que han dado vuelta por el mundo detrás del sueño ¿o la quimera?, de llegar a correr en Fórmula 1. Guerrieri es uno de los últimos ejemplos de los que sirven desde lo personal, ha reflejado como se debe encarar semejante objetivo. Con convicción, capacidad y fuerza de voluntad, hasta ahí irreprochable. Después como ha ocurrido desde que Carlos Reutemann inició el mismo camino y en su caso llegó a la meta hasta su retiro en 1982, el gran obstáculo se ha interpuesto: la falta de apoyo económico y, también, la carencia de proyectos serios, sensatos y prolongados en el tiempo.
Guerrieri ha completado la segunda y, seguramente, última temporada en Indy Lights; ahora renueva el peregrinaje. El objetivo de máxima que perseguirá será correr en 2013 en Indy Car, para concretarlo volverá a necesitar del respaldo económico esencial, unos 8 millones de dólares en este caso. Este año cuando ya pareció que sus planes sucumbían, el repentino apoyo brindado por la ACTC y Pistas Argentinas (productora del Automovilismo para Todos), hizo que Guerrieri pudiese proseguir en Indy Lights. Resulta evidente que la continuidad de la ACTC y Pistas detrás de Esteban, resultará clave si bien insuficiente se supone, para el intento de llegar a Indy Car.
Hablamos de Guerrieri, pero en una situación similar podrán encontrarse los escasos argentinos que correr afuera: Facundo Regalia uno de ellos (hace unos días pasó por Buenos Aires a la búsqueda de respaldo económico, junto al director del equipo donde corre, el ex F-1, el español Adrián Campos). Al momento algo diferente parece ser la situación de Eric Lichtenstein, pasará de la actual F-Ford inglesa donde ha brillado a la GP3 Series, segunda telonera de la F-1, merced al respaldo de Velociudad, empresa que construye un complejo cercano a Zárate que incluye un circuito apto para
La F-1.
Dentro de unos días, Guerrieri estará de regreso, traerá en sus valijas las ganas tremendas a los 27 años, por sentarse en un Indy Car; en tanto mantendrá como alternativa la American Le Mans Series (prototipos) y la indeseada: pegar la vuelta al automovilismo argentino para correr en Súper TC2000.
La historia se repite: un argentino con aptitudes para el automovilismo mundial, vuelve a peregrinar a la búsqueda del respaldo económico determinante para poder seguir alimentando el sueño. Es la misma historia que se conoce desde hace muchos años, y que ha hecho que La Argentina haya casi desaparecido de la elite del automovilismo mundial..
Por Carlos Saavedra
No hay comentarios:
Publicar un comentario