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viernes, 7 de febrero de 2014

Lionel Ugalde: “Confío en volver a los primeros planos”

El piloto abrió las puertas de su taller para contar las aspiraciones que tiene en una nueva temporada de TC, que comenzará este fin de semana en Neuquén. Aclaró que comenzará ocupándose de todos los detalles propios, pero sin expectativas desmedidas a partir del reglamento cerrado: “En un momento económicamente malo, no sirve si una marca se dispara”.

Lionel Ugalde: “Confío en volver a los primeros planos”

Lionel Ugalde llega, saluda y hace un breve repaso de los últimos trabajos efectuados en su taller. El Ford de Turismo Carretera sobresale como protagonista central de este flamante recinto ubicado sobre el puerto marplatense. Pero hay más, mucho material relacionado con tuercas, pistones y motores de seis cilindros.

Por ejemplo, el auto que Lio utilizó tras el fuerte golpe en Neuquén (2ª fecha de 2013), ahora se encuentra listo para alquilar. Está el de Mauro Pichini, fallecido hace casi dos años al sufrir un accidente aéreo. Y un Torino ZX modelo 80… Ojo, a no confundirse. Este último también fue preparado para competir en las pistas, aunque de dos vías y de un cuarto de milla. Sí, las tradicionales picadas quizás constituyen la versión menos conocida de quien se consagrara subcampeón de la máxima categoría en 2011.

“Soy fanático de Torino, entonces busqué uno que me gustara y lo compré. Empecé a prepararlo y terminé poniéndole de todo: llantas de TC, autoblocante, bomba de nafta eléctrica, radiador de aluminio. Hicimos la tapa, la leva, el carburador y los escapes. Y lo último que le anexé fue un sistema parecido al TC con balancines a rodillo, una leva con más alzada, la tapa con válvulas de TC y estoy esperando un cigüeñal de acero para hacer un motor de carrera”, cuenta emocionado el piloto de 40 años. Indudablemente, todo se le facilita a “el Retrato…” cuando llega el momento de iniciar el mano a mano. Sólo resta pisar el acelerador.

-Faltan pocos días para una nueva temporada teceísta. ¿Cómo te preparás?

-Tenemos un chasis nuevo que ha funcionado muy bien y motores propios con buena potencia, entonces estoy para afrontar el año en ocho puntos y medio. Incluso te diría que nueve. Estoy mucho más firme que los dos años anteriores y confío en volver a los primeros planos de no mediar ningún problema o que el país tropiece económicamente. En esta actividad, como todas las que necesitan de sponsoreo, el panorama asoma un tanto complicado.

-¿Cuál es tu situación?

-Para arrancar, bien. Pero nos está faltando un poquito más para desarrollo y la parte humana, porque está muy caro vivir y los chicos se encuentran algo complicados. La realidad es que estamos manteniendo el taller con gran esfuerzo. Pero necesitamos mejorar para hacer que la gente pueda vivir como antes, tal vez lo que hemos perdido los argentinos en los últimos años. Esto lleva mucho tiempo y tenés que pagarle a la gente si querés que se dedique más horas a lo tuyo. Hoy nadie puede hacerlo gratis, porque no hay nada gratis en este mundo. Lo económico es la parte que nos falta redondear para estar diez puntos en lo humano. Eso significaría estar más arriba técnicamente para pelear y ganar carreras.

-En algún momento de la última etapa se te vinculó con la dupla que conforman Daniel Uranga y Pablo Romera para prestar asesoría sobre el Falcon. ¿Es una posibilidad latente?

-Mirá, yo lo que necesito es un técnico que se mantenga full time. Prácticamente con el auto, la estructura y la atención en pista no lo pude conseguir. El técnico que me interesaba y lo sigue haciendo es Sebastián Mauriño, pero no tenía el tiempo por sus múltiples compromisos. Después, charlé con el “Chispa” Uranga porque me interesaba y hay afinidad desde hace tiempo. Pero en su caso pasa lo mismo, entonces por el momento vamos a seguir igual. En las últimas cuatro carreras hicimos el auto con mi hermano Lisandro, en base a la experiencia propia, lo que nos dejó Mauriño y algunas cosas que a mi hermano también se le van ocurriendo. Notamos que podíamos ser competitivos y terminamos rindiendo muy bien.

-¿Qué pasará si no obtienen resultados favorables en las primeras fechas?

-Ahí tendremos que analizar lo hecho junto a la parte económica. En función de eso tomaremos alguna decisión respecto a si podemos volver a trabajar con Sebastián. Queremos evitar asumir compromisos económicos que después no podamos llevar adelante.

-El campeonato empieza en Neuquén, donde terminaste con dos costillas fracturadas después de pegar a 180 km/h contra un talud. ¿Te quedó algún complejo?

-Creo que no le voy a dar mucha importancia a correr justo en ese circuito. Sí reconozco que me llevó dos o tres carreras sacarme semejante susto. Porque es una situación que te queda rondando en la cabeza, más cuando llegaba a trazados donde frenaba y veía un talud de tierra cerca. También es cierto que en función de lo sucedido hice muchas cosas. En el auto puse todo cero kilómetro para que no volviera a pasar. Igual fijate que en Neuquén tengo experiencias muy diferentes: gané una carrera y en otra me rompí los huesos, je. Espero que esta vez el auto funcione y podamos andar bien.

-Después se vendrán Paraná, Concepción del Uruguay y Concordia. ¿Cómo te imaginás con esos primeros pasos ya consumados?

-Mirá, creo que este auto nuevo puede llegar a funcionar bien en todos los circuitos. Hay que reparar en que siempre estuvo entre los diez primeros de clasificación o pruebas libres, y eso me da chances de pensar que no vamos a tener problemas en ningún lado. Igual yo estaba muy entusiasmado al final del año pasado, porque habíamos vuelto a estar cerca de la punta, con más potencia en los motores. Sin embargo, hubo un retoque reglamentario a favor de Chevrolet bastante importante. Y si uno entiende un poco de técnica, sabe que los Chevrolet van a avanzar un montón. Va a ser muy difícil correrlos si se escapan de movida. También lo será compensar eso con desarrollo, tiempo y dinero.

-Vale aclarar que la ACTC dispuso que llevarán 3/10 más en la relación de compresión y 20 kilos menos en el peso mínimo…

-(interrumpe) Y un tubo de admisión que aporta el mismo potencial que cualquiera de esos dos cambios. Son variantes desequilibrantes.

-¿Se puede repetir lo de 2007, cuando Christian Ledesma y su auto dominaron la temporada casi a voluntad?

-Y, no vamos a estar lejos... El reglamento ya se cerró y eso es todo un tema. En un momento económicamente malo, donde estás desarrollando el auto y no te favorece la técnica, hasta la gente puede dejar de ir a los autódromos. O sea, no sé por qué quieren limitarse a un reglamento cerrado. Que las normas queden abiertas resulta más conveniente, porque esto es un espectáculo que hay que solventar con la entrada de la gente y manteniendo a todos entusiasmados. Si una marca se dispara, no sirve. Ojalá que no pase, pero hay indicios para lo contrario.

-¿Pensar en el máximo objetivo sería una utopía entonces?

-Se puede pensar en eso de acuerdo a cómo sea el arranque del año. Deportivamente, yo empiezo con toda la polenta y estoy en condiciones de ilusionarme con pelear la punta y ganar carreras. Por el momento tengo el material técnico. Después, no sé cómo se dará lo otro. Sobre todo la parte económica.

-Suena a incertidumbre…

-Sí, tal cual. Porque para intentar ganar carreras y tener chances de ser campeón, necesitás trabajar mucho. Para eso tenés que lograr la mejor condición de la gente y que el problema económico no sea un problema. Hoy te podría decir que técnicamente me encuentro como en los mejores momentos. Pero en lo económico, no estoy como para entusiasmar a todo el mundo o exigir trabajos fuera de horario.

-Ahora, si tuvieras que arriesgar la última foto de 2014, ¿cuál sería?

-Me imagino con un solo número en la puerta. Y creo que si nos esmeramos un poquito no vamos a estar muy lejos de conseguirlo. Surgen como inquietudes dos cosas: el andar que puedan tener los Chevrolet y la parte económica. Me reservo lo de pelear el campeonato de acuerdo a si tengo balas para cargar mis armas. Vos me entendés, ¿no?

Pura fidelidad

El TC, gracias a una rica y apasionante historia, encierra sentimientos por demás especiales entre todos sus protagonistas. Afuera, los hinchas la convierten en la categoría más popular. Pero adentro de los circuitos es otra cosa y ahí sobresalen pocos con tanta dedicación como Ugalde.

-Hace tiempo que mantenés tu postura incondicional para la categoría. ¿No te atrae hacer algo paralelo?

-No me interesa. Hoy me entretengo lo mismo banqueando un motor o buscando la posibilidad de que mi auto sea más rápido al de los demás, sin perder tiempo en ir a correr a otra categoría. Ya lo hice y entiendo que si vuelvo a eso no podría tener equipo propio. Para estar en otra categoría necesitaría tener un equipo que me arme el auto de TC y yo debería mantenerme fuera de las ocupaciones diarias. Así tendría que ser para mentalizarme en manejar y poder encarar hacia otro lado. En cambio, ahora tengo que atender mi equipo, cuidarlo y mantenerlo.

-¿Recibiste alguna oferta en el último tiempo?

-Desde el Top Race me llamaron varias veces. También para correr en Turismo Nacional, incluso para ser un piloto rentado. Pero en ambos casos deseché las propuestas. Me di cuenta que descuidaría todo lo que tengo. No puedo atender las inquietudes de otro equipo si tengo muchas en el mío.

-¿Es una desventaja tener actividad en una sola categoría?

-Conductivamente, es una pequeña desventaja. Pero yo a eso lo puedo compensar mediante un auto que sea más rápido doblando y un buen motor. Con una herramienta que marque pequeñas brechas respecto a los demás, estoy seguro de que puedo prevalecer sobre cualquier piloto argentino por mejor que sea. Básicamente, a lo que voy es que ya tengo el equipo armado y ahora debo sacar ventaja de eso. Es más redituable un auto rápido que correr dos o tres fines de semana consecutivos.

El gran capitán

En la pista, Ugalde ha sido catalogado como un verdadero caballero. Eso motivó a que sea respetado por todos sus colegas y también aquellos que no lo son. De hecho, “el Retrato…” pudo experimentar el trato empleado para relacionarse con los que siempre acompañan: Walter Porfilio (director de equipo), su hermano Lisandro (ingeniero técnico) y cada uno de los mecánicos.

“Quiero hacer una referencia aparte para los chicos del taller, quienes se están arreglando con menos que antes. O sea, no es que ganen menos plata, sino que no les alcanza para vivir cómodos y siguen haciendo una actividad de alta exigencia. Acá no se aprieta una tuerca así nomás; se aprieta, se controla, se cambia a cada rato. Entonces están poniendo un extra para que esto salga adelante y estemos nuevamente bien. Al menos, con la posibilidad de poder alquilar otro auto y tener un poco más de actividad para beneficio general. Les tengo que agradecer, porque se han quedado al lado mío a pesar de no estar tan bien como en otra época”, gratificó Lionel. Un líder positivo.
via http://www.elretratodehoy.com.ar

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